El ajo como clave de la dieta mediterránea

Los historiadores nos confirman que los trabajadores que erigieron las pirámides de Egipto basaban su dieta, en gran medida, en dos grandes alimentos: la cebolla y el ajo. Desde entonces, la dieta mediterránea cuenta con estos dos ingredientes que acompañan a cientos de recetas y aportan sabor a nuestros platos.

Los beneficios atribuidos al ajo son comprobados y verificados a finales del siglo XIX, cuando Louis Pasteur demuestra que es un antibiótico natural. Desde entonces, miles de científicos prueban sus efectos sobre pacientes con lumbago y artritis o en pacientes con arteriosclerosis y tensión arterial alta.

Para saber como el ajo es clave de la dieta mediterránea, os mostramos algunos de sus principales beneficios:

  1. Incrementa las defensas de nuestro organismo, mejorando la respuesta a virus y bacterias.
  2. Es antiinflamatorio, anticoagulante y vasodilatador.
  3. Ayuda en la hipertensión
  4. Ayuda a incrementar el nivel de insulina
  5. Favorece el nivel de serotonina en el cerebro (la hormona de la felicidad que ayuda a combatir el estrés y la depresión)

Las virtudes medicinales del ajo son más potentes si se consume crudo. Al cocerlo, es posible que pierda gran parte de sus propiedades, aunque no quita que si nos apetece una rica sopa de ajo, no podamos disfrutarla en invierno.

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